Bienvenid@
Bienvenid@ a mi conSciencia.
Has llegado hasta esta colección de desvaríos por tu propio pie, dejándome rastro de tus huellas; o tal vez hayas llegado siguiendo las mías...
Fruto del destino o de la causalidad, simplemente dime....¿te quedas?.
S12E15.69 – Colorín, colorado.
Hace casi un año comencé a vomitar sentimientos como un ahogado recién devuelto a la vida, escupiendo lo que yo creía que era verdad, sin querer mirar bajo la etiqueta del precio donde claramente se podía leer, “excusas”. Pasé mis meses de luto por la ausencia, entre letras torcidas y temporadas de una serie B, y aunque aun guardo algún negro pañuelo en el bolsillo, que ni quiero perder ni dejar olvidado, creo que ha llegado el momento de decir “goodbye”, gracias por todo, y hasta aquí hemos llegado.
Pero como he dicho al comienzo es el final de un principio, el ocaso de una etapa muy productiva que ya no tiene sentido continuar, pero no es el fin a mi relación con las metáforas. Todo en esta vida son etapas, y creo que necesito cambiar de zapatos para poder lucir unos nuevos cordones, ni más bonitos ni más feos, pero que no arrastren antiguos olores ni fantasmas de la última navidad. Seguiré escribiendo en otro lugar, en otro blog, con otro nombre, e incluso creo que desde otro punto de vista; con la experiencia y el poder mirar atrás sin derrumbarme, con mis errores y mis virtudes, con mis miedos y mi alocado valor, con mis manos y mis dedos, y una cabeza que sigue queriendo descubrir las sorpresas que guarde este camino.
No voy a decir donde me voy, pero a nadie le voy a negar que me siga. Mi correo es bastante conocido (joseluinik@gmail.com), así que si alguno de los ojos que a diario, ocasional, por la convergencia de las estrellas o la más pura casualidad, llegáis a estas líneas,y queréis un asiento en esta nueva aventura de piratas, doncellas y bandidos, no dudéis en mandarme un correo, que para este escribidor será un placer el señalaros el camino. Para todos los demás, sinceramente, el piacere ha sido mío.
S12E14.23 – Desdibujado.
Hay días en los que me planteo la utilidad de este blog, de sus entradas y sus palabras, de los desvaríos, los llantos, la rabia y las sonrisas. Hay noches en las que negocio no volver a pulsar las teclas, no abrir este editor de sensaciones, ni dejar correr unos extraños pensamientos que no llevan a nada, más que para volver a revivir ingestos ardores de tripas. pero entonces, ¿por qué escribo realmente?.
Ya quedaron atrás los días de rabia e internas trifulcas con la tristeza como escondido verdugo, los días de paredes convexas, los de inútil esperanza y los de la descolorida pasión de los recuerdos. Pasaron también los retos, las sorpresas y la confusión, y junto a ellos el descubrimiento de las letras como compañeras. Pasó el tiempo de esperar una respuesta y aceptar la incomprensión, e incluso el tiempo para mirar al calendario como una simple hoja de papel. Desistí de jugar a Romeo por la invalidez de las muletas, y de jugar a Cervantes por las oscuras rayas de mi verde pelaje. Todo queda atrás, pero escribiendo o sin escribir, la lista de humanos alfileres de vudú sigue sin ningún tachón, y por mucho que me abracen los comentarios, este nómada en travesía del desierto necesita entender con la mirada para saber que la palmada es abrazo y no cobijo.
Imagino que envuelto en complicado juego de niños escribo para un hada perdida y su frío castillo, motivo tan irreal en su predicado como en la esperanza de su objetivo, imagino que escribo por no callar, pero a veces las palabras no tiene sentido, e imagino que escribo como la última bala para poder recuperar, aquello que dejé perdido.
Todos son “imaginos” de los que la realidad se mofa, y deseos que cada día a golpe de verdades se desdibujan ante mis pies. No sé por qué escribo ni si tiene sentido seguir haciéndolo, no se quién mira ni quien deja de mirar, ni sé si de algo sirve esta botella tirada en la orilla, cuyo mensaje es demasiado idílico para que alguien lo pueda interpretar. Simplemente, no lo sé.
S12E13.23 – Sin noticias de Dios II
Sigo buscando tus rastros con un inútil olfato taponado por un gripe mal curá, olisqueando entre las flores de tu pelo y el polvo de mentiras que atraganta, con un alma que aúlla a las estrellas por tu silla vacía y la pata coja, sonoro estruendo de las noches de lágrimas estrellás contra el suelo. Guardo en mi colección de inertes enseres personales un corazón que bombea los cristales rotos de una decepción, una mente que le humilla y le lleva la contraria, encargada por oposición de lanzar las penas por el fregadero junto a la ropa sucia. Cargo con dos brazos, dos largas piernas que me alejan de los pies, y un par de bifocales ojos confundidos entre la obtusa línea del tiempo.
Cuelgan de los muros de la habitación de mi memoria, los retratos de los buscados por pena de muerte, de los sumidos entre propios ombligos y miradas ajenas, enemigos de los corazones que no les pertenecen. Astutos lacayos de un negro color, egoístas del verde y sus sonrisas, profetas de su propia religión, decrépitos mentalistas de la tradición y las opiniones de la envidia.
Durante los años de sueños con ojos abiertos, habitamos en el jardín de los hombros vencidos, empujados bajo la almohada por el no saber y las imberbes decisiones; aprendimos tras un apocalipsis de emociones, prometiendo olvidar y negar la incipiente tentación y la verdad confundida, idílicos episodios de una historia abortada en su resurgir. Las maletas llenas de nada porque nadie responde al otro lado de un sordo auricular, porque la operadora no para de esputar contradicciones, y el monótono sonido del tono del dial no aparece en el diccionario de extrañas combinaciones del código Morse.
Se ocultan las luces del cielo pintado de alquitrán porque nada tienen que decir, tampoco añadir a un guiso que unos quisieron cocinar y otros apartaron del fuego, mientras los de más allá golpeaban la mesa impaciente por un filete muy hecho. La efímera lista de la compra reluce subrayada en reglones chillones de cariño y ahogados te quieros, bordados bajo las mangas faltantes de un camiseta teñida de sangrante color, la balanza temblorosa, la flecha se partió o quedó mal clavada, simplemente una reflexión que prolonga el esperpento, para qué querer volver a ser, si nada asegura que alguna vez haya sido.
S12E12.23 - Cuando huir es una hazaña para los valientes.
Así comienza la historia:
Era demasiado tarde para que aquella noche fuera una noche tranquila.
Como tantas otras noches Sonia esperaba despierta, anclada en el sofá, incapaz de averiguar quién consumía a quién, si el constante tictac susurrado por el péndulo del reloj de pared, o su efímera presencia de estatua de mármol en un olvidado rincón del salón. Agotaba la espera deteniendo sus ojos frente a obsoletas reposiciones de programas en la televisión, con los codos clavados en las rodillas y las palmas de las manos en el mentón, aguardando la llegada de Marcos, compañero de cama y de buenos días.
Como tantas otras noches atrás tampoco llegaría pronto, y eso solo podía significar una cosa, problemas. Como tantas otras noches llegaría bebido, unas veces gritándole al aire sin sentido, y otras armado de banales amenazas que nunca habían llegado a nada, todo dependía del desenlace de la partida diaria de cartas en la que ocupaba sus noches, de la mezcla explosiva del alcohol en su sangre, y de algún otro frenético ingrediente aleatorio, fruto del azar y los arraigados cabreos. En los ocho meses de convivencia que llevaban juntos, los macabros episodios de gritos y alcohol nunca habían pasado de cobardes vociferios sin sentido, Sonia siempre conseguía calmarle y conducirle hasta la cama a través de comprensión y de unión a su causa por extraña que fuera, para una vez en la falsa inconsciencia de la calma, volverse al sofá sin querer darse cuenta de lo ocurrido.
Pero esa noche no sería una noche normal. Unos gritos tan demacrados como escalofriantes anunciaron la entrada de Marcos en el portal, propagados hasta los oídos de Sonia por el eco de unos muros lánguidos y temerosos, y provocando el impacto de un suicida mando distancia contra el suelo, huidizo rehén del sobresalto y el temblor de sus manos. Aquellas voces, solo interrumpidas por sus tropiezos con los escalones, se hacían cada vez más próximas, más y más próximas, un rellano, escaleras, otro rellano, más escaleras, Sonia había perdido la cuenta de los pisos, tapándose los oídos con las palmas como queriendo escapar de lo inevitable, hasta que una patada en la puerta la enfrentó con la realidad, el bronco respirar del toro embravecido se palpaba al otro lado de la puerta, deseoso de inundar la plaza con su furia. Varios intentos fallidos le costaron acertar con la llave en la cerradura, dejando un surco grabado en la madera por cada error. Finalmente introdujo la llave en su lugar, giró los reticentes pernos de la cerradura, y accedió cargado de todo aquel maremagno de odio y descontrol en el acongojado salón, irrumpiendo y destrozando la tranquila burbuja de paz en la que Sonia se refugiaba.
Marcos era un hombre cuya edad superaba las tres decenas, de cuerpo ancho y fornido por su trabajo de repartidor de barriles de cerveza, portaba manos grandes y vigorosas forjadas entre el esfuerzo y el sudor de su jornada laboral. Aunque no era demasiado alto, su alcohólica presencia era más que suficiente para intimidar a Sonia cuando, a base de estremecedores tumbos y lentos pasos clavados en el parquet que desafiaban al mismísimo Atila, se le acercó sin pronunciar palabra alguna. Los alaridos aún retumbaban en el descansillo, en las paredes y en los oídos de Sonia, sin embargo aquel silencio con el que se aproximó, desafiado únicamente por el rugir de sus pulmones, inundó la estancia de un ambiente tan o más aterrador. Sonia se levantó, temerosa, incapaz de darle el beso de bienvenida al que acostumbraba en otras ocasiones. Como un reo resignado ante el verdugo, situó muy lentamente, con la cabeza parcialmente agachada, su mirada sobre los ojos de Marcos, sin saber que hacer ni que decir. El áspero brillo de su piel, la expresión cargada de cólera y el tosco respirar, recorrieron su cuerpo debilitándola, dejándola frente a la bestia a su merced.
Aquellos ojos estaban hinchados como los de un ahogado, rojos como un perro enfermo de rabia, brillantes como una noche de luna llena, y completamente estriados entre sangrientas venas que reclamaban venganza. Notó como se le fruncía el labio superior, dibujando una expresión en su cara que nunca antes había visto, por un momento el pánico se adueñó de su cuerpo, agarrotándole las manos y las piernas; en otras circunstancias los nervios que acumulaba la habrían hecho sudar, pero esta vez, el escalofrío que recorría su cuerpo de un lado a otro tratando de escapar, anunciaba una frialdad en la sangre que lo impediría. Se quedó paralizada ante aquel animal extraño, inmóvil, incapaz ni de moverse ni de articular palabra alguna, presa de un miedo petrificante que coagulaba todas sus arterias. Sin pedirla permiso su cuerpo se rindió, bajó la mirada presagiando lo inevitable, dejando su destino en manos de aquella bestia desconocida, que a cada segundo exigía violencia como tributo para su descanso. Sin querer mirar ni poder evitarlo, advirtió que el brazo del desconocido se separaba de su cuerpo, que sus puños se cerraban, que su pecho se retrasaba en busca de impulso, y acto seguido, un golpe seco, similar al que recibe un boxeador con los brazos caídos, impactó en su cabeza cerca de la sien, devolviéndola, ferozmente, al sofá en el que hacía unos minutos descansaba relajada. Fue tal la sacudida, que aquel conjunto de aterrados cojines no fue capaz de retenerla, y empujada por la inercia acabó en el suelo, inmóvil, intentando mostrar una rendición demasiado prematura para su agresor. Su larga y preciosa melena negra, ahora convertida en un eficaz asidero para tirando de ella volver a levantarla, se escapaba entre los dedos de aquel salvaje como si de los barrotes de una celda se tratara. Golpes y empujones se sucedían sin descanso, gritos, insultos, cuerdas vocales desaforadas tensadas por la rabia, la sangre se fundía con la ropa, con la piel, con el suelo… fue un nuevo impacto en la cabeza, tan violento que lanzó el cuerpo de Sonia, inerte como un saco, sobre la mesita de cristal que aún mostraba la marca del café que se había tomado minutos antes, el que provocó que todo se apagara.
S12E11.23 – Entre domingueros.
Aunque el respaldo no aparece entre la selección de productos del Ikea, un pino-abeto-cedro-encina de tronco torcido y resquicios de resina en su parte más alta, el paisaje de citycampo sí es de lo más relajante que se puede encontrar por estos lugares. Una antigua ermita, abandonada y en derrumbe, corona el horizonte de urbanizaciones y jóvenes pisos, que sería cercano a postal si no fuera por la enorme torreta de electricidad plantada en el medio. De nombre Polvoranca, esta mancha pintada de verde oscuro en el mapa, se presenta como el lugar preferido de escapada diaria de ida y vuelta para los habitantes de la zona sur de Madriz, que en procesión sin necesidad de virgen acuden en manadas. Balones baratos de futbol, neveras repletas de hielo y bebidas, oxidadas bicicletas y demás enseres marcados como imprescindibles en la lista del buen dominguero, pueblan lo campos de un “parque” que mañana lunes descansará solitario.
El jolgorio, provocado por tres niños perseguidores de una traviesa mariposa, cuyas piernas tropiezan más que andan por su edad, rompe el silencio de unas horas marcadas por el letargo y la siesta a la sombra de uno de los nombrados árboles. Los grupos de human beings van y vienen, ocupando los mismos lugares que dejaron los anteriores al marchar, mientras Neo que no pierde detalle de nada, se debate entre la pelota de los improvisados jugadores de fútbol del fondo, y los niños tras la mariposa, entre el culo de un pequeño perro peludo, y los ladridos de otro más grande y cabreado que no quiere jugar.
Un día de domingo en el campo en Madriz es como un centro comercial sin carteles de oferta, la masificación te persigue allá donde vayas, al sol, a la sombra, o junto a un riachuelo donde una familia de patos no deja de graznar. Ciudad de extremos donde la haya, dicen que Madriz tiene de todo, de todo lo bueno y de todo lo malo, pero yo me pregunto, si es cierto que tiene de todo, ¿dónde demonios está la playa?.
Sobre mí
- Joseluinik
- Madriz -->, Alicante
- ..."Voy a empaparme en gasolina una vez más, ven a rasparme a ver si prendo"...
Mensaje del día
Mis posts favoritos
- >>S10E09 - Pecado y pasión.<<
- >>S10E23 – A la mujer más bonita del mundo.<<
- >>S11E02 – ¿Qué quieres tú?<<
- >>S4E24 - Si mi don es escribir, estas letras son para ti.<<
- >>S5E09 - Lo prometido es deuda.<<
- S3E08 - Nada que ocultar.
- S4E04 - El jedi que no retornó.
- S5E24 - Genuino
- S7E19 – Quiero saber de ti
Etiquetas
Archivo del blog
-
▼
2010
(103)
-
►
abril
(16)
- S12E15.69 – Colorín, colorado.
- S12E14.23 – Desdibujado.
- S12E13.23 – Sin noticias de Dios II
- S12E12.23 - Cuando huir es una hazaña para los val...
- S12E11.23 – Entre domingueros.
- S12E10.23 – Artista Invitada: Niña Perdida
- S12E09.23 – Migas y sorpresas.
- S12E08.23 - Arde
- S12E07.23 – A contraluz.
- S12E06.23 – El escribidor
- S12E05.23 – Premios, premios, premis.
- S12E04.23 – Vacaciones / vacacions
- S12E03.23 – El viajero español
- S12E02.23 – Carrocerías y motores.
- S12E01.23 - Espejismos
- Temporada 12 – Doce significa algo.
-
►
marzo
(28)
- S11E00 – De resaca (Fin de la 11º Temporada)
- S11E00 – El fin del principio partido por la mitad...
- S11E22 – Una de miedoS.
- S11E22 - Time
- S11E22 – La X y el silencio.
- S11E22 – Decidí.
- S11E21 – La verdad duele.
- S11E20 – Artista invitada: Anita Loss
- S11E19 – Aquí dejo de buscar.
- S11E18 – Hoy va de cine
- S11E17 - SxxExx
- S11E16 – Scusa ma ti chiamo stella
- S11E15 – Próxima estación: Zarzaquemada
- S11E14 – Único y especial.
- S11E13 - Tangible
- S11E12 – El piano de cola
- S11E11 - Obelisco
- S11E10 – El vendedor de Kleenex
- S11E09 - Exit
- S11E08 – Mi blog
- S11E07 – A propósito de Frank.
- S11E06 – 8 de marzo, día de la Mujer… trabajadora....
- S11E05 – Mermelada y frambuesas
- S11E04 – Esculpiendo tu figura.
- S11E03 – Esto lo arreglamos entre… ¿todos?
- S11E02 – ¿Qué quieres tú?
- S11E01 - Desnudos
- Temporada 11 – 1 + 1 no siempre son dos.
-
►
abril
(16)
Artistas invitados
Blogs que sigo
-
Sutilidad - Busco refugio en tu pecho y tus brazos me reciben, es entonces cuando me elevas, cuando me vuelvo etérea. Un cuerpo volátil que en ti se posa para ofrecer...Hace 6 horas
-
Amor... - Un papel en blanco para hablarte de amor, es como tener un tirachinas para darle a una estrella...por mucha puntería que tuviera, sería una utopía. (Magdale...Hace 1 día
-
Mañana...Día Internacional del Niño con Cáncer - Mañana, 15 de febrero, se celebra el *Día Internacional del Niño con Cáncer. * Con motivo de este día, la "Asociación de ...Hace 3 días
-
El Ahora y El Mañana se deben a nuestras elecciones pasadas y presentes. - Hace meses que no escribo nada... Hace unos días me di cuenta de que este blog cumplirá pronto cuatro años. No es poco. Empezó como un entretenimiento y, ...Hace 2 semanas
-
¡No me escuchabas... - *No escucho, no hablo, no veo.* *… cuando te decía…* … que el tiempohace morir el amor,… … que estabacansado de *amar, dar, querer y respetar* sin recibir ...Hace 3 meses
-
frágil... - Hay días que parecen un auténtico castillo de naipes. Desde que te levantas lo vas construyendo, poco a poco... siendo consciente de su fragilidad... pero...Hace 1 año.
-
¡Hasta siempre! - Aquí queda la posibilidad de seguir leyendo momentos simples y cotidianos; locuras de noches de insomnio, recuerdos, querencias y aficiones; la ilusión de...Hace 1 año.
-
La Mujer Salvaje - Dentro de cada una de nosotras existe un Mujer oculta entre las sombras de nuestro entendimiento: La Salvaje. La Salvaje permanece en nosotras para que l...Hace 1 año.
Licencia

Todo sobre mi mente by Joseluinik is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.







