S8E22 – Escribido de escribidor.

Write_It_by_falling_slinky A veces escribir es llorar lágrimas con forma de letras, otras noches, la tinta se convierte en sangre escupida a borbotones; hay días que la rutina convierte el folio en un formulario, otros en capítulo de telenovela; cuentan que hay veces que las letras tienen un brillo especial, que la caligrafía se viste de domingo desbordando alegría e ilusión, espectros de colores extraídos del propio arco iris inundan el texto, iluminando a los que posan sus ojos en él, al menos eso cuentan.

 

Escribir es contar una historia que depende bastante de la fuente, puede ser algo vivido, sentido u oído, puede ser mentira, una fábula o una invención, puede ser del corazón, de los ojos o de las entrañas, pero venga de donde venga, siempre hay un trozo del alma del autor.

 

Escribir puede ser simplemente juntar letras, e incluso hay quien consigue hacerlo con cierto sentido, puede ser hacerlas bailar, o puede que se abracen en busca de consuelo. Puede que se agrupen en pequeñas hileras formando versos, con palabras primas hermanas colocadas entre sí, o puede que se amontonen sin ton ni son como tiradas al azar en medio de la hoja. Puede que las letras no quieran juntarse, o que se sujeten con rabitos, se quieran o se peleen, lo importante siempre es el mensaje.

 

Mi mensaje en la botella es lanzado a diario para el que lo quiera recoger, en vidrio, plástico o sin tapón, navega sin destinatario esperando que alguien lo reciba, lo cuide, le de cobijo y lo vuelva a lanzar, si es que no es de su agrado.

 

Escribo en papel porque los píxeles no atraen a las musas, escribo para encontrar lo que perdí sin saber que lo necesitaba, necesito sentir, porque he vivido demasiado tiempo bajo un escudo, y me escudo en que la culpa es mía porque total, ya a nadie le importa. Me importa la verdad, porque he peleado con demasiadas mentiras, me miento cuando no encuentro la razón, y cuando no me quedan preguntas, pregunto por saber, porque el silencio aun me duele, me duele no saber, por qué escribo y no lo digo.

 

S8E21 – Elijo sueño II

dream Elijo sueño porque las comparaciones son odiosas; elijo sueño porque ahora mismo solo existe una persona que lo supere y ni siquiera sé si existe, elijo sueño porque aunque viví los 19 días, aun no pasé las 500 noches, elijo sueño porque aun no me atrevo a confiar, y elijo sueño porque no se puede intentar volar con las alas rotas.


Mierda que no mata engorda es demasiado simple de explicar, a mierda que no mata te hace más fuerte le faltan multitud de adjetivos, y a mierda que no mata se te pega en la ropa le falta una unidad de tiempo. He engordado, me he hecho más fuerte y aún la tengo pegada en los calcetines, pero no solo esas tres frases sirven de resumen, porque igual que más fuerte, también me he vuelto más cobarde. Me he vuelto más egoísta pensando primero en mí mismo, porque no quiero volver a caer, me he vuelto más desconfiado, porque las puñaladas por la espalda nunca se esperan, me he vuelto más cerrado, porque de nada sirve el gritar cuando nadie escucha, y me he vuelto más burro porque me tapo los ojos para no ver lo que me distraiga.


Elijo sueño porque me da miedo salirme del camino, porque los matorrales me asustan, y porque no quiero vivir otro desprecio. Lo elijo porque espero que esperando en mi propia sala de esperas, las esperanzas de lo que espero no esperen mucho y me eviten esperar. Lo elijo porque deseo que los deseos que deseamos no sean deseos lanzados con un indeseable. Lo elijo porque aunque me escapé de rehabilitación, mi médico dice que no es bueno correr después del accidente. Lo elijo porque mi conciencia no me permite jugar al ver que pasa, cuando las fichas son sentimientos de otra persona, lo elijo porque no valgo para mentir, lo elijo porque la verdad es fea, y lo elijo porque es lo que hay, y con poco me sobra y me basta.

Elijo sueño porque soñar, ahora mismo es lo único que me queda.


S8E20 – Elijo sueño

A modo de escaparate final de concurso televisivo, soy el concursante al que le quedan dos puertas por abrir para elegir el premio final. En la puerta número 1 tengo a la chica de un par de día atrás, tengo la posibilidad de algo bueno a corto plazo, de algo que podrá llegar a mucho o a nada, pero algo es. En la puerta número 69 tengo mi sueño, el disfraz de hormiguita recolectora, y la esperanza de un pasado mañana grandioso a cambio de un presente sin placeres. No puedo elegir ambas puertas ni una combinación, porque la una anula la otra, por lo que la decisión ha sido tomada, elijo sueño.

 

Elijo sueño porque no voy a traicionarme, elijo sueño porque cuando llegue el día me lo habré ganado, y elijo sueño porque la palabra sueño engloba muchas más cosas que vivir con palmeras. La palabra sueño representa el enfrentarme a vivir solo, representa arreglar ciertos errores que arrastro del pasado, representa darle una oportunidad al destino para que  salde sus cuentas, representa hacer mucho por mí y no por nadie, y representa, sobre todas las cosas, empezar de 0 con los deberes hechos, la lección aprendida, y orgulloso de mi mismo.

 

La elección está hecha y la mantendré porque la espera merecerá la pena; sé lo que se puede pensar, que el hecho de elegir a la chica no tiene porque impedir el sueño, pero sí que existe la posibilidad, y no me vale coger esa puerta y el día de mañana decir “¡cachis! si lo llego a saber…”.

 

Si la pregunta es si esto es definitivo, si ya no volveré a alterar mi decisión, la vida me ha enseñado que nunca se puede saber lo que pasará mañana, pero hoy puedo decir que elijo palmeras por caderas, hormiga por Don Juan, arena por abrazos, y cama vacía por ocupada. Lo elijo por mí, por ella, por ti y por Neo;  por lo que fue, por lo que será y por que sé en lo que quiero convertirme, y sobre todo, porque no voy a rendirme tan pronto, por eso y más, lo dicho, elijo sueño.

S8E19 – Atracando.

paperboat Llegué a este puerto en un barco de papel que hacía aguas, llegué navegando a la deriva por un mar con olas, borrascas y tridentes, llegué mojado, triste, con la mirada perdida, y el alma roída por los ratones del camarote. Llegué porque no tenía donde ir, porque no me valía por mí mismo, porque mis rodillas se doblaban solas, y porque no conseguía quitarme el lodo de la travesía. Llegué como un soldado que se fue a la guerra y volvió habiéndola perdido, llegué como el chico del anuncio del Almendro pero sin sonrisas ni chubasquero amarillo, llegué sin pulso, sin vida y sin razones, pero llegué.


Hoy vengo nueve meses después recién afeitado, con la cara lavada, la tripa llena y ganas de volver a navegar. Vengo oliendo a hogar, a perros, a gatos, y a familia; y vengo porque quiero y no porque me deje llevar, que es la mejor muestra para quien piense que aun guardo barro en los bolsillos. Vengo avisando de que he venido por si alguien se quiere mostrar, vengo enseñando lo que tengo porque nada hay que ocultar, y vengo, del verbo venir, gritando que estoy vivo, porque ayer estuve muerto y no lo quiero recordar.


No sé donde iré mañana ni en que cama dormiré, pero ni renos, ni cuervos, ni mamás noeles quebrarán mi sueño. Ya arreglé las cuentas con el fantasma de las navidades pasadas, por lo que de nada me sirve el arrepentirme; pagaré mis deudas a base de olvido y sin razón, porque aunque no me llamo Jesús, más de una vez me he cruzado con Judas, y si Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, estaré el primero de la fila en la oficina de reclamaciones, el día que le dé por aparecer.


En esta ciudad se cambia la nieve por lluvia, se cambia el sonido del mar por el camión de la basura, se cambia de hoja del calendario casi como de calcetines limpios, y se cambia de almohada y corazón, porque aunque suene a mentira “la gente cambia”, todas las primaveras.

S8E18 – Contestando.

The_answer__by_xxxaguskaxxx Hoy me disponía simplemente a contestar a los comentarios de la entrada de ayer, no había ganas de mucho más, pero creo que es tanto lo que tengo para comentar, que mejor lo escribo en una entrada nueva. Como siempre, vamos por partes:


Primero una regañina, no habéis contestado a mi pregunta, mi pregunta era simplemente si el comportamiento de esa persona puede indicar algo o no, y de indicarlo, saber si indica en una dirección o en otra, pero bueno, por esta vez que me siento generoso, os perdono y os doy una nueva oportunidad de hacerlo.


Segundo, todos vuestros comentarios giran en torno al ¡¡venga, a por ellos que son pocos y cobardes!, a arriesgarse en vez de quedarse con el “y si”, y a lanzarse a la piscina que no hay nada que perder y mucho por ganar. Bien, en eso os doy toda la razón, pero digamos que no es tan sencillo. Mar habla de “¿qué dice mi corazón?”, mi corazón no dice nada, mi corazón aun piensa que cualquier día vendrán buenas noticias de tierras norteñas, y que el cuento de hadas que terminó en pesadilla continuará, que la verdad vencerá sobre la hijoputez, que las vendas de los ojos se caerán, que la mierda salpicará a los que la usan por bandera, y que este es un mundo justo, eso es lo que dice mi corazón (mi cabeza se ríe de él por ser un iluso).


El problema no son los veintitrés ni los cuarenta y ocho, soy yo, el problema no es la edad ni la timidez, el problema soy yo. Desde el día en que todo se acabó, auto dibujé mi súper plan en mi cabeza, comprando virtualmente ese billete solo de ida del que habla Alondra, y es lo único que me da fuerzas para levantarme día tras día. Según ese plan, hipotecaré uno o dos años de mi vida para vivir mi sueño, haré de hormiguita recolectando maíz, limpiando errores arrastrados para que llegado el día en que tenga todo listo, marcharme a Alicante a enfrentarme a esta vida solo con mis manos, con los pies en la tierra prometida. Ese es mi plan del que no trato de desviarme, el que intento cumplir día a día aunque aun le falte bastante tiempo para convertirse en realidad; y es tal la fuerza con la que me agarro a él, que cualquier cosa que se salga del plan, que pueda modificarlo, alterarlo o incluso abortarlo, me provoca un mega conflicto interno, similar a un gabinete de crisis. No me debato entre si la chica me gusta o no, ni entre si 23 y 31 son una combinación ganadora, me debato entre poner en peligro mi plan o no aunque sea por una buena causa, y ahí ando metido aun, incapaz de aclararme.


Lo dije hace unos días, el que no arriesga no gana, pero tampoco pierde lo que tiene, por mucho o poco que sea. Algún día iré un pelín más allá, os hablaré de que poner en peligro el plan es como traicionarme a mí mismo, de que las dos opciones tienen “y sis”, de que ahora mismo tengo más miedo a caer que deseos de saltar, y de que lo que parece totalmente sencillo, mi cabeza lo convierte en un puzle de tropecientas mil piezas con otras tantas combinaciones.


S8E17 – Tren perdido, tiempo para escribir.

Thinking_Stamp_reloaded_by_DaMoni Todas las noches hago transbordo en Atocha, y todas las noches mientras espero en la vía 9 aparece, por la vía 6, el ya como de la familia “tren Alvia con destino Alicante”. El caso es que hoy me ha tocado trabajar en la terminal 4, son dos paradas más de metro, por lo que entra dentro de las posibilidades que pierda el tren de las 23:42, y eso es lo que ha pasado. La cuestión es que estando en el andén sentado, ¿quién ha aparecido por la vía 6"?, pues sí, el “tren Alvia con destino Alicante” que llevaba retraso, así es que ¡vale!, ya he pillado la indirecta, la miguita que pedía se ha convertido en una hogaza de pan directa a mi cabeza, por si andaba un poco lento y no me daba cuenta.


Bien, dicho esto, caaaambio de tercio, hoy voy a pedir la ayuda de todo el club de féminas que pasáis por aquí ¡I need you! (os necesito). Este es el dilema: ¿si una chica, mujer, hembra o como queráis llamarlo, tiene 40 minutos de descanso para cenar en toda una jornada de 9 horas, y utiliza esos 40 minutos en recorrer una distancia de 15 minutos, es decir, 15 ida y 15 vuelta, para poder verme, pudiendo comer justo al lado de su puesto, y no tener que gastar esa media hora en ir y volver?, ¿eso son pistas?, ¿eso significa algo?, ¿o eso entra en esa definición tan especial de “amigo” que tenéis las mujeres?.


Vale, doy más información, es alguien que conozco del trabajo, que nos vemos dos o tres veces al mes, y que el día que nos vemos intercambiamos tres o cuatro mensajes, pero cuando no nos vemos, ninguno. Es alguien con quien hablo de su trabajo, del mío, de horarios, de qué hacemos fuera del curro, pero que nunca ha pasado de ahí, pooooor que existe un pequeño problema, es ocho, sí he escrito ocho, ocho años menor que yo, y si eso a mi me desconcierta, a ella imagino que ni pensarlo.


Sea como fuere, esa es la cuestión, por mi parte es un sí pero no, es un ¿por qué no? por momentos y un ¡pero tú estás loco! justo después. A los ocho años hay que añadirle lo de Alicante, a eso la muda esperanza de esperar, y sobre todo ello, la timidez, en mi caso en mayúsculas, que siempre aparece en momentos como este. Así es que, señoras, señoritas, hijas, madres y demás personas que usáis falda (excepto los escoceses), ¡iluminadme!.


S8E16 – A quejarse que es gratis

Complain Hoy ha sido un día de nieve en Madrid, cosa que si me leyera un canadiense se reiría de mi, porque un día de nieve aquí es un como un leve txirimiri de copitos para ellos, pero bueno, es lo que hay. La cuestión es que hoy libraba, por lo que al cenar había un programa de esos de catástrofes mundiales en la tele (un hombre deja que su hijo engorde un kilo de más, un vecino roba la luz a otro, el besugo ha subido… catástrofes…) y lo he estado viendo. Todo el programa giraba en torno a gente quejándose de la nieve, que si no estaban preparados, que si siempre pasa lo mismo, que si nunca aprenden, que si siempre es la misma mierda… y todo porque se han cancelado mil vuelos, había caravanas kilométricas, y alguno que otro se ha salido a la cuneta….y digo yo…¿pero qué leches esperan?, mejor vayamos por puntos.


Primero, si ya de por si hay caravanas en un día normal, ¿qué esperan que pase un día en que hay más coches de los habituales, en que la gente va mucho más despacio por precaución, y en que el 99% de los conductores no tienen ni idea de conducir cuando el asfalto recibe cualquier otro adjetivo que no se la palabra ‘seco’?…. pues eso, caravanas kilométricas.


Segundo, los del aeropuerto, esto es muy sencillo, pongamos que suena por megafonía: “Señores viajeros, hemos echado sal en las pistas, no es que haya quedado muy bien, pero ya saben ustedes que la sal es únicamente para que no se forme hielo; así es que tenemos las pistas cubiertas por una masa extraña, mezcla de nieve aplastada, agua sucia y sal. Bien, pueden ir embarcando”. Pero a ver, ¿quién en su sano juicio montaría en un avión así?, ¿qué quieren, que saquen una mega secadora de 15 kilómetros de ancho y seque todo el suelo?, y además de eso, que salga un tío, cinturón en mano, y amenace a las nubes que nada de volverle a mojar lo que ya tiene seco.


En fin, tercero, la súper solución de todos los entrevistados, “Preparar un dispositivo para estos casos, que solucione todos los problemas”….¡qué fácil es dar soluciones desde el sofá!…¿Cuánta cantidad ingente de petroeuros costaría tener preparado tal dispositivo?, pongamos un ejemplo, los trenes, tendrían que tener unos 20 trenes quitanieves, 2 por línea, preparaditos en tu hangar para días como este, y todo, todo, todo eso , para un simple día al año. Nosecuantitos empleados cargados de sistemas de salado para evitar el hielo en las zonas importantes, y nosecuantitas máquinas especiales para cubrir todas las zonas, y todo ello de nuevo, para un triste día al año….


En fin, como dice el título de la entrada de hoy, ¡qué fácil es quejarse!.


S8E15 – World of Warcraft

wow Durante dos años el Worl of Warcraft fue mi forma de vida, si dormía ocho horas, jugaba dieciséis, me levantaba de la cama para empezar a jugar, y cerraba el juego solo cuando mis ojos hacían lo mismo. Se puede llamar adicción, droga, vicio o vaguería, se puede llamar como se quiera, yo lo llamo escape.


Es un juego online, es decir, juegas con más gente en tiempo real, hablas con ellos por el micrófono, organizas partidas, hay risas, buenos momentos, incluso alguno de ellos puedes llegar a considerarlos amigos. Aquel juego me daba todo en un momento que no tenía nada, es más, me daba lo que la vida me estaba quitando. Tenía a los cuervos picoteando mi autoestima a más no poder, vivía en una ciudad donde la palabras amigo y extranjero no son compatibles, me sentía secuestrado y torturado en un lugar, donde el único propósito de vida era aguantar a que pasara una tormenta que ya se había convertido en temporal, y amenaza con hacerlo en clima.


Aquel juego me ofrecía todo lo contrario, me sentía valorado, me sentía querido, me sentía parte de algo importante, y todo ello metido en mi burbuja de cascos, ordenador y micrófono, donde nada externo la atravesaba. Comencé como un peón y terminé organizando grupos de cuarenta personas, comencé jugando en los ratos libres, y terminé mintiendo para poder jugar más; comencé creyendo que sería mi salvación, y terminé sin encontrarle un sentido.


Un par de semanas antes del día D dejé el juego por voluntad propia, un síntoma de mi recuperación que terminó convirtiéndose en perdición. Sabe Dios que no he vuelto a tocar ese juego, y no es que lo eche de menos, pero sé perfectamente lo que me dio, y sé también lo que me quitó; no creo que las soluciones a la vida real se encuentren en una pantalla luminosa, y menos a jornada completa y con horas extras.


PD: Esta noche nieva sobre Leganés.